
“En aquel entonces, María se fue sin más demoras a una ciudad de los cerros de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Al oír Isabel su saludo, el niño dio saltos de alegría en su vientre. Isabel se llenó del Espíritu Santo y exclamó en alta voz: ¡Bendita tú eres entre las mujeres y Bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que la Madre de mi Señor venga a visitarme? (Lc. 1, 39-43)
María llega a nuestras vidas como llegó a la casa de su prima Isabel: dispuesta al servicio, comprometiendo su vida. También hoy Nuestra Madre se pone a nuestro servicio, al servicio de sus hijos para darnos alegría. Es la Virgen María quién toma en sus manos nuestras necesidades y miserias, y se las entrega a su Hijo Jesús para que las transforme en las Gracias que necesitamos. Por eso no nos olvidemos nunca de decir:
Virgen María: ¡Ruega por nosotros!
¿EN QUÉ DIOS CREEMOS?
Para que reflexionemos acerca de nuestra imagen de Dios presentamos los
MANDAMIENTOS DEL DIOS DE LA VIDA:
- Creerás que Dios es el Dios de la Vida, que desea la vida en abundancia para todos y no la muerte.
- No utilizarás el nombre de Dios de la Vida, para atentar contra la vida de nadie.
- Agradecerás a Dios la vida y la celebrarás como un gran don y una tarea.
- Defenderás la vida amenazada y honrarás a los que te la han dado.
- No matarás de ningún modo, la vida, pues la vida es de Dios.
- Amarás y gozarás la vida sin egoísmos.
- No te apropiarás de los bienes que han sido creados para que todos vivan.
- Compartirás la vida con tu pueblo con toda verdad.
- Trabajarás para que todos tengan lo suficiente para vivir.
- Pondrás tu vida al servicio de los demás, hasta arriesgar tu vida por la vida de los otro.