jueves, 2 de abril de 2009

fotos del grupo por todas partes!!!

viaje a Lujan - 2008
Almuerzo de comunidad Capilla Itatí - 2008

Mision diocesana "villa Tranquila"-2008

Capilla Itati -2008

¡TRIUNFÓ LA VIDA!


No; Jesús de Nazaret no podía quedar muerto en la tumba custodiada por esbirros. Lo mataron porque era hombre; pero como poseía el Espíritu Santo, resucitó. Su estilo de vida, su manera de vivir durante 33 años, no podía acabar en una tumba. El odio, la envidia la rabia y la mentira de los sumos sacerdotes y compañeros contra Jesús no podía triunfar. Una vez en la historia ganó Caín; ahora triunfa Abel. El bien, sobre el mal; la luz, sobre las tinieblas; la libertad, sobre la opresión. El modelo de hombre, la norma de vida del hombre, no podía terminar con la cruz. ¡Dios Padre, por su Espíritu lo resucitó, lo puso en pie! Ahora, Jesús resucitado se presenta como el Hombre pleno, el Hombre acabado, el Hijo del Hombre. Ahora se presenta como el Cristo de Dios, como el Señor del hombre, como el Salvador del hombre. Ahora Jesús es el Señor para gloria de Dios Padre.



El encuentro con Jesús resucitado pide fe; ojos de fe. La experiencia del resucitado va más allá de la razón y se sitúa en clima de gracia y verdad. Jesús resucitado es el acontecimiento central de la historia, es el Alfa y Omega, el principio y fin. El es el primer nacido de la muerte. El es la piedra angular sobre la que se apoya la nueva humanidad, la nueva historia, el hombre nuevo. Con su resurrección se acaba lo viejo y comienza lo nuevo. Con El, el hombre es libre, el hombre se pone en pie, el hombre es liberado. ¡Creo en Cristo resucitado, Señor mío y Dios mío! “De Amor Herido”,


Emilio L. Mazariegos